Seguramente tu vida estará llena de amarguras. ¿Pero alguna
vez te pusiste a pensar porque sufrimos? ¿Es por el trabajo? ¿Es por amor? ¿Existe una gran causa de sufrimiento o
serán varias?
La única respuesta es que existe una sola causa: sufrimos
porque así lo declaramos, nosotros mismos somos los que elegimos sufrir. Si nos
ponemos a pensar en nuestra vida encontraremos muchas excusas para sufrir, pero
ninguna razón valida.
Y el cambio empieza ahora mismo… ¿tienes ganas de seguir
sufriendo? ¿O preferís empezar a vivir una vida distinta? Con la respuesta a
estas dos simples preguntas empieza el cambio.
Y el cambio empieza cuando nos levantamos. La primera
pregunta que debemos hacernos al comenzar nuestro día es ¿quiero un día bueno o
quiero un día malo? De eso depende tu día. Todos los días dios nos regala un
hermoso día, una gran obra maestra y nos pide una sola cosa, que lo vivamos. Yo
por eso, cuando me levanto lo primero que me digo es: QUIERO UN DIA BUENO.
Dios creo al mundo con declaraciones: dijo “esto es el día y
esto la noche”, “esto es el mar y esto el cielo”, “esto es el sol y esto la
luna”, “estas son las plantas” y “esto son los peces, aquello las aves y lo
otro los animales”. Por ultimo, dijo, “ustedes son los humanos, lo mas perfecto
de la creación, están hechos a imagen y semejanza mía”. Y ahí nos dijo quienes éramos.
Nos dijo que nosotros también teníamos el poder de crear vida con
declaraciones.
Por eso primero yo elijo declarar como quiero que sea mi día:
UN DIA BUENO. Y luego disfruto de mi día. Soy quien elijo ser. ¿Y quienes somos
realmente? Seguramente vemos a un niño de dos o tres años jugando y descubrimos
que es un ser libre. Sonríen y se divierten. Exploran el mundo. Eso es quienes
somos, nuestra tendencia natural es disfrutar de la vida. Es jugar, explorar,
ser felices. Yo por eso declare que quiero ser feliz.
Y por acá empieza el cambio. Solo hay que declarar quienes
somos, declarar cual es nuestro destino. Y este ya abra sido el primer paso del
cambio. DECLARA SER FELIZ.
Una vez que podemos declarar nuestro destino, ya estamos en
el camino de la felicidad, ya podemos decidir la calidad de vida de queremos
vivir y el uso que le queremos dar a la vida.
Pero como todo en la vida, tenemos que pagar un precio. ¿Y
cual es el precio que debemos pagar por la felicidad? La respuesta es el
sacrificio. A cambio del sacrificio de entregarnos día a día a nosotros mismo,
de dejar nuestro cuerpo y nuestra alma en la lucha por ser feliz, empezamos a
vivir la vida plenamente.
Y como ves, todo empieza por una decisión, decidir que
quiero un cambio.
Yo hace ya algunos meses que decidí que quería trabajar
desde mi hogar, y a partir de esa decisión mi vida empezó a cambiar. Hoy
trabajo en mi casa unas 3 horas al día y tengo un ingreso superior a los U$S
1000 mensuales
¿Tu que estas esperando?
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