lunes, 10 de junio de 2013

La historia del hombre que lo perdió todo

Había una vez un hombre que vivía cerca de una carretera muy transitada.

Todos los días, a primera hora de la mañana, llegaba hasta esa carretera e instalaba un puesto de comida, en el cual vendía todo tipo de comidas que el mismo horneaba.

Este hombre tenía algunas cosas que lo hacían diferente de los demás hombres:

Era sordo, por lo que nunca escuchaba la radio. Además tampoco veía muy bien, así que tampoco veía televisión ni miraba los diarios. Pero sus dotes de cocinero sí que eran de envidiar.

Las ventas marchaban muy bien, por lo que decidió hacer un esfuerzo y alquilo un terreno. En ese terreno mando a colocar un gran letrero de colores, y además, orgulloso de cómo marchaba su negocio, gritaba a todo pulmón:

¡Compre su comida caliente! ¡Compre su comida caliente!

Y como era de esperar, la gente compraba más y más. Así, orgulloso de ver crecer y crecer su negocio decidió invertir en un terreno más grande, en más letreros ubicados a lo largo de toda la carretera y decidió ampliar su cocina. Las ventas crecieron más y más.

Así es que no solo aumentaban sus ingresos, sino también su fama. Como no daba a basto con su trabajo, decidió buscar a su hijo, un importante empresario de la ciudad, para que pudiese ayudarlo en su negocio.

Al escuchar la historia de su padre, el hijo le respondió:

“pero Papá, tu estás loco, ¿no lees los diarios? ¿No ves la televisión? ¿No escuchas la televisión? El país está atravesando una gran crisis, la cosa no puede ser peor”

Así que el padre, haciendo caso de la opinión de su hijo, reviso sus gastos, y empezó a comprar menos insumos, achico su cocina y empezó a gastar menos en publicidad. Así las ventas disminuyeron considerablemente.

A los meses tuvo que devolver su terreno.

Y así, día tras día, su fama y sus ventas caían.

Hasta que por fin un día, tuvo que cerrar su negocio.

Esa mañana llamo a su hijo y le dijo:

“cuanta razón tenias hijo, la crisis que estamos atravesando es muy grave”


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