Una mañana, casi sin darse cuenta, choco contra un águila que venia a gran velocidad. Se notaba que venia muy activa, ya que ni si quiera noto el choque. Muy agitada, siguió volando apresuradamente. Nuestra águila reacciono rápidamente y se decidió a alcanzarla. Cuando estuvo a su lado, le pregunto:
- ¿tú sabes cual es el destino de las águilas?
El águila que venia con prisa, sin detenerse, le contesto:
- No dispongo de tiempo para pensar en esas cosas. Tengo que decidir a quien le voy a arrebatar su presa mañana sin esfuerzo
Y nuestra águila disminuyo su velocidad y dejo al águila con urgencia que se marchara. Y cuando finalmente se detuvo, para descansar al pie de un frondoso árbol, encontró un águila que descansaba sin ninguna preocupación. Y le pregunto:
- ¿y tú que haces?
- Nada
- ¿y por eso te pagan?
- Claro
- ¿y que Haras mañana?
- Mañana es mi día de descanso
- ¿pero de que descansaras?
- ¡de trabajar!
Y el águila que estaba sin hacer nada siguió descansando.
El águila decidió seguir su vuelo muy extrañada, no comprendía el porque de la actitud de dependencia de estas águilas. Mientras volaba sin rumbo fijo, buscando esta respuesta, noto un grupo de águilas que también estaban descansando. Se acerco lo suficiente como para escuchar lo que hablaban
“queridas compañeras: debemos sentirnos orgullosos de nosotras. Ahora valemos mucho. Nuestros esfuerzos comienzan a dar sus frutos. Ahora tenemos muchas ventajas. Un mínimo de horas de trabajo, continúas vacaciones y puestos vitalicios. ¡Hemos logrado seguridad! Además nuestra organización cuenta cada día con más adeptos y nuestras ideas se han expandido por todo el valle. ¡Hemos logrado poder, tenemos seguridad y comodidad!
Y el águila se sintió apenada. ¿Realmente tenia sentido seguir con su búsqueda? ¿Buscar la seguridad y la comodidad era el fin?
Decidió una vez más que lo intentaría
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