Luego de decidir su compromiso a actuar por si misma, el águila siguió su camino.
Cierto día, mientras volaba y reflexionaba sobre sus inquietudes, sus conductas y sus objetivos, decidió descansar al pie de una montaña, en un lugar donde habitaban muchísimas águilas.
A la primera que encontró le pregunto cual era el destino de las águilas. Como si esta estuviera muerta en vida, le contesto que “comer, beber, procrear, divertirse, trabajar lo menos posible y terminar los días en un asilo y por ultimo en una fosa común”.
Luego añadió: “ las águilas somos seres mediocres. Nunca existen oportunidades para nosotros. Ganamos solo apenas para subsistir. Me junte con otra águila. Tenemos 10 crías. Y lo único que hacen es quejarse de mi. Te invito a beber un trago con los amigos y a matar un poco el tiempo. Recuerda siempre los consejos de esta pobre águila: no te comprometas, no vale la pena arriesgarse.”
El águila se retiro muy triste, preguntándose si realmente ese era el destino de las águilas.
¿sera ese el destino de las águilas? Nuestra águila se decidió a seguir buscando, confiada de que tienen que haber algo mas que los que nos dicen estos malos consejeros…
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